El día D: Bajo presión es un film bélico distinto lleno de tensión
La película es una adaptación de una versión teatral sobre un evento clave de la segunda Guerra Mundial
Llega un nuevo episodio de la Segunda Guerra Mundial al cine, pero más allá del hecho que enmarca el evento que se adapta, es una perspectiva bastante particular: el clima como un rasgo determinante en una estrategia bélica. Eso aborda El Día D: Bajo presión, la nueva película de Anthony Maras con el protagónico de Brendan Fraser y Andrew Scott.
El segundo largometraje del director de Hotel Mumbai: el atentado (2018) cuenta cómo fueron las horas previas al desembarco aliado en Normandía el 6 de junio de 1944. El Día D: Bajo presión (Pressure) es una adaptación de la exitosa obra que David Haig en 2014, y que el mismo autor y Maras llevaron a la gran pantalla a partir de esta semana.
La película transcurre, como su obra original, en espacios cerrados, más dialogada y sin grandes movimientos de cámara o planos generales enfocándose en la dura negociación de un meterorólogo que llega al cuartel, días antes de ser padre, a brindar su perspectiva sobre el clima más allá de los deseos de los dos Generales, Dwight D. 'Ike' Eisenhower, interpretado por Brendan Fraser, y Bernard 'Monty' Montgomery a cargo de Demian Lewis del lado británico.
Eisenhower (Brendan Fraser) espera el dictamen de los meteorólogos para avanzar con una de las operaciones militares en guerra más importantes de la historia, pero el rol que jugará el clima es determinante para establecer los próximos movimientos. La responsabilidad recae en el capitán escocés James Stagg (Andrew Scott), que debe analizar la situación y pasar un parte sobre el estado meterológico de las playas de Normandía, pese a los equipos que ya llevan trabajando hace un tiempo y que podrían no coincidir con su mirada. Ese es el centro de la historia entre el drama habitual de la guerra más el estrés de que el clima puede no jugar a favor de los planes de Eisenhower.
Pese a no ser una clásica película de guerra, la tensión que logra transmitir la obra, genera un equilibrio interesante entre un film clásico del género y este con perspectiva meteorológica. Gran trabajo de Fraser y Scott en un duelo actor de gran calibre.