La odisea | Nolan hizo su película más épica con un Matt Damon inolvidable
El director eligió el poema de Homero para hacer una película épica de dimensiones extraordinarias incluso para su filmografía
Christopher Nolan, un director con una visión muy particular, que se profundiza en este largometraje, una perspectiva única (que generará aún más polémicas) y un estilo imponente, vuelve a hablar de un tema clave en sus últimas dos películas: el hombre desafiando a los dioses. Eso es La odisea, una película de proporciones impresionantes sobre la historia de cómo el rey de Ítaca pretende llegar a su hogar tras 20 años, pero sus propias decisiones se lo impiden.
La odisea es la adaptación de uno de los relatos más conocidos de la historia de la humanidad, pero eso no se va a llevar puesto las formas y el estilo de dirección, y mucho menos el tema que está en la cabeza de Nolan. También estamos ante la película más grandilocuente del año, una que vuelve a hablar de las consecuencias de jugar a ser dios y decidir por la vida de otras personas. El gran poder de Odiseo, su intelecto y cómo eso destruyó una cuidad entera se le vuelve en contra en su deseo de regresar a su casa en una película épica que tiene muchas cosas buenas, pero sobre todo, una obra imposible de no ver en pantalla grande.
La sinopsis oficial de la película dice que La odisea es una "épica epopeya que sigue al legendario rey Odiseo (Matt Damon) en su peligroso viaje de 10 años para regresar a Ítaca tras la Guerra de Troya. Enfrentando criaturas míticas como el cíclope, sirenas, brujas y la ira de los dioses, su objetivo es recuperar el trono y reunirse con su familia". Esto definitivamente describe a la nueva obra del director de Oppenheimer (2023) con una billetera/cartera más grande y abultada luego de ganar el Oscar y, claro, que abarca mucho más temas.
La odisea es épica en todos los sentidos. No solo por el tono, cómo está filmada (en 70 mm, cámaras IMAX y 650 km de cinta invertida) y la historia que adapta, sino también en su forma de contarlo. El británico vuelve a elegir los cambios de perspectiva para hacer un juego sobre la linealidad de lo que estamos viendo, sobre todo la subjetiva de Odiseo, pero también elige el terror (grandes momentos de body horror), la acción y el drama profundo entre padres e hijos, para adaptar esta increíble historia.
Los protagonistas y relatores de este viaje son Odiseo y su hijo, Telémaco (Tom Holland). El interpretado por Matt Damon intenta recordar quién es y por qué está donde está mientras repasa cada una de sus aventuras poco felices debido a las decisiones que tomó para él y su tripulación. Por otro lado, y quien inicia y cierra la historia, es el que encarna el actor de Spider-Man, que relata la espera del regreso de su padre y tolerando los interminables ataques y faltas de respecto hacia él y su madre, Penélope (Anna Hathaway), mientras es apadrinado por dos de los fieles guerreros y mentores de su progenitor.
Párrafo aparte para Matt Damon que entrega un trabajo inolvidable que será resaltado a lo largo de la temporada de premios, desde la violencia extrema, la impotencia, la locura y la acción. También destacan el fantástico trabajo de Anne Hathaway, que transmite con precisión el dolor y la amargura de la reina que no sabe el destino de su rey, y John Leguizamo, intérprete del fiel porquerizo de Odiseo: el retrato perfecto de la resiliencia y la fe. Por su parte, Robert Pattinson vuelve a mostrar su fuerza para crear papeles mezquinos con la codiciosa cobardía de Antínoo.
Sobre el estilo narrativo, el film no es lineal, bien a lo Nolan, y se centra en el interminable viaje de su protagonista pasando por varios obstáculos y tratando de recordar porque llegó hasta ahí, una isla desierta, que habita él y una mujer llamada Calipso (Charlize Theron). En ese camino está lo más novedoso del director: se mete en el body horror para graficar, para hacer más palpable, las tortuosas experiencias de la tripulación de Odiseo en su intento de retorno. Pero también abraza todos los aspectos fantásticos de la historia. Aunque incluso es más grande que eso: mezcla terror, acción, fantasía y drama, diferentes versiones de Nolan a lo largo de su carrera y lo mixear de manera impecable.
Es épica pura, en las batallas, en los monstruos, en las peripecias. Pero también en cómo se ve. La experiencia en IMAX, filmadas en cámaras y lentes destinados para esa pantalla, entregan una obra descomunal que seguramente tendrá un reclamo de parte del público por la extensión, pero déjenme marcarles que la secuencia final les hará olvidar y hasta agradecer el camino recorrido.
Sobre la música, excelentemente compuesta por el músico sueco Ludwig Göransson, esta desempeña un trabajo entre minucioso y potenciador para acompañar los momentos más importantes de la película. Desde Odiseo tomando decisiones en el encierro y la crueldad de los malos momentos hasta los momentos de acción y presencia de Matt Damon en pantalla.
Entre el Nolan más clásico, quizá el de la trilogía de El Caballero de la noche hasta aquel de Dunkirk, que juega con la perspectiva del tiempo, u Oppenheimer, es la película más grande y bestial de su filmografía. Nolan ha logrado un largometraje marcado por el drama, el horror y la aventura, posiblemente la experiencia más cruda en una pantalla de todo el año calendario, pero también la más valiosa, por lo menos, hasta mediados del 2026.