Mortal Kombat 2 toma decisiones más que acertadas y relanza la franquicia
La secuela deja de lado los errores de la primera película y encuentra el equilibrio entre Karl Urban, Adeline Rudolph y el resto del reparto
Mortal Kombat 2 arregló el desastre de la primera entrega. Hasta la sala donde presencié la película festejó esa escena, la cual no voy a profundizar para no caer en spoilers. Pero es verdad que corrigió mucho de lo que hizo mal en su debut en el 2021. Abundan los golpes, sangre, fantasía y amor por lo personajes propios de la saga, además de traer a una figura como Karl Urban, el señor franquicia.
El primer gran acierto es Kitana (Adeline Rudolph), con una historia más clásica para equilibrar todo el delirio que vendría después, es la verdadera protagonista de la continuación. La película comienza contando la historia de una niña que ve cómo Shao Kahn (Marty Ford) destruye a su padre y se queda con su mundo, además de con su libertad y la de su madre.
Años más tarde, ya como hija de Shao Kahn y una fuerte guerrera del mundo exterior, debe enfrentar a los defensores de la Tierra liderados por Lord Raiden (Tadanobu Asano). Sin embargo, siempre acompañada por Jade, no deja de buscar una alternativa para vengar a su padre y recuperar a su gente.
Y si el escenario ya se mostraba más interesante que la película anterior, minutos más tarde comienza la historia de Johnny Cage (Karl Urban), un actor caído en el olvido que sobrevive de convención en convención por el dinero de los nostálgicos del cine de acción de los 90. Sin embargo, aparece una oportunidad para que su vida vuelva a tomar sentido: unirse al grupo de guerreros de la tierra conformado por Sonya Blade (Jessica McNamee), Jax (Mehcad Brooks), Liu Kang (Ludi Lin) y Cole Young (Lewis Tan).
A partir de ese momento, ya presentadas las dos nuevas historias principales y que corren del centro de la trama a Cole, MK2 se mete de lleno en un espectáculo de Fatalities, poderes, sangre y mucho humor negro. Todo funciona, desde los escenarios, vestuarios, movimientos y con paso firme comienza a dejar en el olvido a la primera entrega.
Párrafo aparte para los los puntos altos de toda la película: la excelente pelea entre Liu Kang y Kung Lao, fiel al estilo original de Mortal Kombat, pero también la de Johnny Cage vs Baraka, que hasta utiliza recursos propios del juego, pero vuela más cuando toma el tono de comedia. Eso en el terreno marcial, ahora en el terreno de los personajes y diálogos, Johnny Cage y Kano (Josh Lawson) se lucen. Esa debe ser la base, junto a Raiden y Kitana, de las próximas entregas.
De nuevo con el gran acierto de la película, la llegada de Karl Urban, el hombre franquicia (Star Trek, El señor de los anillos, The Boys) consigue representar lo que significaba el primer Johnny Cage: arrogante, hábil para las artes marciales, creído y con la actitud necesaria para que el espectador entienda que fue una estrella y que, como una caricatura de Hollywood, no puede soportar no tener el peso que tenía. Pero por otro lado, con todo el oficio, consigue darle profundidad, matices, y cuando era necesario, cuando volvió a ver algo de esperanza en recuperar su popularidad, vuelve a ese lugar, aunque sea el espacio más oscuro e inavitable. Siempre rendidor Urban.
Y para cerrar, algo clave que le hacía falta a este relanzamiento, el Scorpion de Hiroyuki Sanada. Algo forzado, que si no aparecía no pasaba nada, pero termina siendo, de alguna manera, un homenaje al videojuego o la última despedida a la primera película que poco quedó de ella.
Mortal Kombat 2 es divertida, tiene equilibrio entre tantos elementos como el absurdo, la oscuridad, la sangre, venganza y hasta recuperar la gloria perdida de una vieja estrella de cine. Ed Boon y John Tobias aprendieron de sus errores y se dejaron guiar por el espíritu de Johnny Cage para darle más alegría y showtime a una de las franquicias más queridas de los videojuegos.