Monstruo: La historia de Lizzie Borden | ¿Qué es real y qué no en la nueva temporada de la serie?
La cantidad de libertades que la producción se toma podrían sorprender a más de uno
Créditos da imagem: Netflix
Tras presentar las historias de Jeffrey Dahmer, Ed Gein y los hermanos Menéndez, Monstruo, la popular serie de antología de Netflix, está oficialmente de regreso con un nuevo y escalofriante caso, en esta ocasión teniendo a Lizzie Borden como protagonista de la historia.
Con un elenco encabezado por Ella Beatty, y contando también con las actuaciones de Vicky Krieps, Charlie Hunnam, Rebecca Hall y Sarah Poulson, la nueva temporada de Monstruo se centra en Lizzie Borden, quien fue sospechosa por el asesinato de su padre y su madrastra, el 4 de agosto de 1892. Arrestada y juzgada en 1893, Lizzie fue declarada inocente tiempo después, sin quedar nunca demostrado quién fue el verdadero responsable detrás del crimen.
Como suele suceder en este tipo de producciones inspiradas en hechos reales, la ficción tiende a opacar mucho de lo que en realidad sucedió, y en el caso de Monstruo: La historia de Lizzie Borden, no es la excepción. Pero, ¿qué tanto de lo visto en la serie es verdad, y qué tanto es un invento narrativo con puros fines dramáticos?
Partamos de lo esencial: el caso es 100% verídico, justo como se muestra en la serie. Tal vez con una violencia un tanto exagerada, pero no deja de ser real. Andrew y Abby Borden sí fueron asesinados a hachazos, y Lizzie fue señalada como la principal sospechosa del caso, al estar en casa cuando los cuerpos fueron encontrados.
Sin embargo, la primera gran muestra de ficción radica en la relación de Lizzie con su madrastra, pues nunca hubo ninguna evidencia de que Abby maltratara física y psicológicamente a su hijastra. Asimismo, el show se encarga de presentar a Lizzie y Maggie, la sirvienta, como amantes y cómplices de los homicidios, cuando esto no sucedió en lo absoluto en la vida real. Maggie nunca estuvo en el lugar cuando sucedió el crimen, y mucho menos mantuvo una relación amorosa con Lizzie.
A su vez, Monstruo también transforma un hecho verídico en algo ficticio, pues si bien Lizzie sí intentó comprar ácido prúsico poco antes de los asesinatos, lo cual hizo que incrementaran las sospechas hacia ella, jamás se comprobó que tuviera intenciones de envenenar a sus padres, como se muestra en la serie.
Por su parte, lo nuevo de Netflix nos presenta a la asesina serial Aileen Wuornos, como alguien obsesionada con Lizzie Borden, incluso yendo a visitar su casa. No obstante, no existe ningún tipo de evidencia histórica sobre esto, tratándose de una mentira con meros fines dramáticos para crear una "conexión espiritual" entre ambos personajes, y establecer una especie de línea histórica entre mujeres asesinas.
Finalmente, la serie asegura que Lizzie sí fue responsable del crimen, presentando como un hecho que ella fue quien estuvo detrás de los asesinatos, cuando en realidad, como se mencionó al comienzo, el caso nunca logró cerrarse. Por eso, el desenlace no debería interpretarse como una reconstrucción de un hecho, siendo más bien la respuesta ficticia de los guionistas a un misterio histórico que sigue sin resolverse.
Los 8 capítulos de Monstruo: La historia de Lizzie Borden ya se encuentran disponibles en el catálogo de Netflix.