El gato con sombrero | Una entrañable aventura que nos invita a soñar y a encontrar nuestro lugar en el mundo
La película está disponible en cines desde el 5 de noviembre
Han pasado ya 23 años desde aquella infame versión live-action de El Gato, protagonizada por Mike Myers, siendo, para las nuevas generaciones, la única referencia que habían tenido de este querido personaje... hasta ahora. Por suerte, esta semana ha llegado a la gran pantalla la nueva adaptación animada de la famosa obra de Dr. Seuss, tratándose de una película genuinamente linda y con buenas intenciones, que aunque no es perfecta, se disfruta de principio a fin, además de que nos brinda una valiosa moraleja.
La verdad es que The Cat In The Hat, por su título en inglés, no trae elementos disruptivos a la mesa, ya sea en términos narrativos o de animación, pues nos lleva a terrenos que ya hemos visitado con anterioridad, con otras producciones. Sin embargo, aprovecha esos recursos ya conocidos para entregarnos una historia muy bien estructurada, con momentos memorables, personajes entrañables, chistes que funcionan para chicos y grandes por igual y, sobre todo, un gran mensaje dirigido a todas las edades.
La cinta sigue la historia de El Gato, quien con su característico sombrero y sus disparatadas ocurrencias, recibe la misión de devolverles la alegría a Gabby y Sebastian, dos hermanos que atraviesan dificultades tras mudarse a una nueva ciudad. Por fortuna, la manera tan humana y sincera con la que son presentados los niños ayuda a que logremos conectar con ellos desde el inicio; sus motivaciones y frustraciones se sienten reales, y logran hacernos recordar y revivir momentos de nuestras propias vidas, en los que nos hemos llegado a sentir desplazados.
Por la naturaleza del personaje protagónico, y el enfoque hacia el público infantil, el filme tiene un ritmo bastante acelerado, con una saturación de imágenes, colores y sonidos por doquier, lo cual, hasta cierto punto es comprensible, pero no está de más mencionarlo, pues seguramente habrá gente que se sienta sofocada con este aspecto. Por instantes, el tono exagerado nos puede rememorar un poco a los Minions, lo que puede servir como punto de referencia.
Aun y con ello, resulta muy agradable de ver la manera con la que la excentricidad de El Gato es retratada, incluso mezclando diferentes tipos de animaciones entre secuencias, dando como resultado un producto fresco. Del mismo modo, hay que reconocer el excelente diseño de personajes, compuesto por una variedad visual sorprendente, así como el gran trabajo que, en el doblaje al español latino, realiza Alfonso Herrera, proporcionando una voz como ninguna otra que haya hecho en su larga trayectoria.
Pero lo que más resalta de El gato con sombrero, es la moraleja que transmite: nunca es tarde para echar a volar nuestra imaginación y perseguir nuestros sueños, así como también es necesario y sanador dejar ir el pasado para poder gozar del presente. Sí, tal vez su tercer acto caiga en una resolución un tanto cliché, no obstante, su poderoso mensaje sobre encontrar la alegría, incluso en los momentos más duros de la vida, es uno que prevalece no solo en los niños, sino también en los adultos que los acompañen a ver la película.
Puede que El Gato se desempeñe como una especie de agente de caos, pero en ocasiones, todos requerimos un poco de caos en nuestro día a día para lograr encontrar orden y equilibrio, y así aprender a valorar cada uno de los pequeños detalles de nuestro entorno. Sentir que no pertenecemos a algún lugar muchas veces puede ser tan solo el comienzo de una gran aventura, que nos permita descubrir el mundo que nos rodea desde otra perspectiva.