El caballero de los siete reinos | ¿Quién es Egg en realidad?
La serie está transmitiéndose en HBO Max
A diferencia de otras series ambientadas en Westeros, El caballero de los siete reinos apuesta por una narrativa contenida, casi íntima, pero bajo esa apariencia modesta se esconde una de las figuras más importantes de toda la mitología creada por George R. R. Martin: Egg, el joven escudero de Ser Duncan el Alto.
Spoilers de El Caballero de los siete reinos a continuación
Lejos de ser un niño cualquiera, Egg es en realidad Aegon V Targaryen, hijo del príncipe Maekar y miembro directo de la casa que gobernó los Siete Reinos tras la Danza de los Dragones. Su huida de la corte no responde únicamente a un capricho infantil, sino a una necesidad de escapar de un entorno marcado por la violencia, el privilegio y las expectativas dinásticas. Al convertirse en escudero, Egg se expone por primera vez a la vida real de Westeros, lejos del discurso idealizado del poder.
Este aprendizaje es fundamental para entender su relevancia futura. Aegon V es uno de los pocos reyes Targaryen que realmente conoció a la gente común antes de sentarse en el Trono de Hierro. Esa experiencia moldeó un reinado centrado en reformas sociales, protección a los más vulnerables y enfrentamientos directos con la nobleza. Paradójicamente, esas mismas decisiones lo aislaron políticamente y lo empujaron a buscar una solución extrema: el regreso de los dragones como herramienta de control.
La tragedia de Summerhall, anticipada sutilmente en la serie mediante la profecía que escucha Egg, no es un accidente aislado, sino la culminación de ese conflicto interno entre idealismo y poder absoluto. El niño que aprendió justicia caminando junto a Dunk termina atrapado en la lógica Targaryen del fuego como respuesta final. En ese sentido, El caballero de los siete reinos no cuenta solo una aventura de caballería, sino el origen silencioso de una de las tragedias más determinantes de la historia de Westeros.
Egg importa porque representa la fragilidad del buen gobierno en un mundo construido para destruirlo. Su historia conecta directamente los eventos de House of the Dragon con Game of Thrones, demostrando que el verdadero legado Targaryen no son los dragones, sino la repetición constante de errores disfrazados de esperanza.