Aunque la película de Netflix Gente que conocemos en vacaciones conserva el destino romántico de Poppy y Alex, su desenlace modifica de forma significativa el recorrido emocional que definía al libro, priorizando el impacto visual sobre la negociación íntima que caracterizaba a la obra original.
Spoilers de Gente que conocemos en vacaciones a continuación
En la novela, el clímax ocurre en un entorno cotidiano y casi incómodo: Poppy viaja a Ohio, encuentra a Alex en un bar local y confiesa sus sentimientos frente a sus compañeros de trabajo. La conversación no desemboca de inmediato en una reconciliación; Alex la rechaza inicialmente por considerar que sus estilos de vida son incompatibles. La resolución llega después, en el estacionamiento del bar, cuando ambos reconocen que el conflicto no era la distancia física, sino el miedo a perderse el uno al otro. Es una escena contenida, basada en diálogo y vulnerabilidad.
El cambio con la película de Netflix
La película opta por un enfoque distinto. En lugar de una conversación privada, el guion introduce el tropo clásico de la comedia romántica: la persecución pública. Poppy corre por los suburbios buscando a Alex, quien trota con audífonos con cancelación de ruido, y la declaración ocurre en medio de un cruce peatonal. El gesto es más visible y dinámico, pero también reduce la complejidad emocional del conflicto central, transformando un miedo profundo al compromiso en un obstáculo que se resuelve mediante urgencia y espectáculo.
El contraste se extiende al epílogo. En el libro, el “felices para siempre” se construye desde la incertidumbre compartida. Poppy y Alex acuerdan intentar vivir en Nueva York por un periodo limitado y después mudarse a Linfield, Ohio, para decidir con justicia dónde establecerse. La película elimina este punto medio y ofrece una resolución más cerrada: la pareja se queda en Nueva York, adopta un perro y establece una vida definida, sin espacio para la duda.
Finalmente, el arco personal de Poppy también se acelera. En la novela, su renuncia al trabajo ocurre tras un proceso de terapia y reflexión posterior al viaje, reforzando la idea de crecimiento gradual. En la película, esta decisión es inmediata y funciona como detonante del clímax romántico.
El resultado es un final más directo y convencional, que cumple con las expectativas del género cinematográfico, pero que deja atrás la ambigüedad y el realismo emocional que hicieron del libro una historia particularmente cercana para sus lectores.
Gente que conocemos en vacaciones está disponible en Netflix.