Para quienes leyeron la novela His & Hers (Él y Ella) de Alice Feeney (2020), la adaptación guarda una diferencia que altera por completo el corazón de la historia. No se trata de ajustes de nombres o dinámicas laborales: es un cambio estructural que redefine el trauma central y, con ello, el motivo del asesino.
(Advertencia: a continuación hay spoilers del libro y de la serie).
El punto de quiebre ocurre en el recuerdo del cumpleaños número 16 de Anna. En la novela, la violación en grupo no la sufre la protagonista, sino Cat —la antagonista en el presente—, un hecho que persigue a Anna como culpa por no haber intervenido. Ese remordimiento explica su huida del pueblo y tiñe toda la narración con una ambigüedad moral: Anna es una testigo marcada por la inacción.
La serie de Netflix toma una ruta distinta. En pantalla, es Anna (Thompson) quien termina siendo violada tras intentar salvar a Lexy del ataque. El cambio es decisivo: Anna deja de ser una observadora culpable para convertirse en víctima directa. Este giro no solo reubica el eje emocional, también simplifica la lectura del pasado y prepara un desenlace más frontal.
Ese ajuste impacta directamente en la identidad y motivación del asesino. En la versión televisiva, Alice —la madre de Anna— confiesa que inicia la cadena de asesinatos tras descubrir grabaciones del abuso de su hija. La motivación es clara y visceral: venganza maternal. La serie opta por una lógica directa que prioriza la empatía inmediata del espectador.
En el libro, el razonamiento de Alice es más retorcido. Convencida de que Anna huyó por la culpa de no haber ayudado a Cat, decide asesinar a los responsables del trauma de Cat y culparla a ella, creyendo que así “liberará” a su hija del peso moral. Es una psicología torcida que desplaza el foco del daño físico al daño de la omisión.
Para que este nuevo enfoque funcione, la serie también elimina otro pilar del libro: la narradora poco confiable. En la novela, el alcoholismo severo de Anna fragmenta su memoria al punto de hacerla dudar de su propia inocencia. Esa ambigüedad sostiene el suspenso. En la adaptación, aunque Anna bebe, su lucidez nunca se quiebra del todo; llega al clímax con claridad, cerrando la historia sin dobles lecturas.
El resultado es una transformación de fondo. El libro apuesta por la culpa, la memoria y la responsabilidad del espectador; la serie elige una narrativa más lineal de supervivencia y venganza. Al convertir a Anna en la víctima directa, Netflix sacrifica complejidad psicológica a cambio de una motivación más inmediata y accesible. Dos finales, dos éticas distintas, una misma historia reescrita para públicos diferentes.
His & Hers (Él y Ella) está disponible en Netflix.