Los no elegidos | Final explicado, ¿quién se queda como líder?
La serie está disponible en Netflix
Tras seis episodios de tensión, secretos y violencia, el desenlace de la serie de Netflix Los no elegidos deja a los protagonistas en destinos radicalmente opuestos.
Spoilers de Los no elegidos a continuación
El clímax de la serie ocurre cuando Rosie (Molly Windsor) decide que la seguridad de su hija Grace es más importante que cualquier dogma religioso. Tras descubrir que Sam (Fra Fee) es un asesino convicto y que ha amenazado a su hija, Rosie planea una huida desesperada.
Mientras intentan escapar, un árbol bloquea el camino y Sam los intercepta. En una escena que cierra el círculo de su llegada (cuando salvó a Grace de ahogarse), Sam intenta ahogar a Rosie en un contenedor de agua. Rosie no lucha físicamente, sino que apela a las emociones de Sam. En un momento de duda o "lucidez" del sociópata, él la suelta. Rosie aprovecha para rescatar a Grace y huir.
Madre e hija logran llegar a la casa de la Sra. Phillips (la esposa del antiguo líder), quien ya había abandonado la secta anteriormente. El cierre para Rosie es de libertad, aunque marcada por el trauma.
El destino de Adam
Adam (Asa Butterfield) vive el final más trágico y complejo. Aunque intenta proteger a su familia enfrentándose a Sam con un arma, su propia estructura de creencias termina por destruirlo.
Sam utiliza el arma definitiva contra Adam: su teléfono móvil. En la pantalla, le muestra un video que grabó en secreto de ambos manteniendo relaciones sexuales. Sabiendo que su homosexualidad —que él considera un pecado imperdonable según la secta— ha sido documentada y puede ser usada para condenarlo al "infierno" o a la humillación pública, Adam se desmorona.
La serie sugiere que Adam no pudo huir. Se queda atrás, atrapado en el sistema que ayudó a construir, incapaz de perdonarse a sí mismo. Según la creadora Julie Gearey, su camino hacia la salida será mucho más largo y doloroso que el de Rosie.
El gran giro final
Tras un salto temporal de "Un año después", la serie entrega su golpe más cínico.
Vemos a Sam entrando en la iglesia de la "Hermandad de lo Divino", pero no como un prisionero o un extraño, sino como el nuevo líder y predicador. El hombre que llegó del bosque huyendo de la justicia ha heredado el sistema de poder de Mr. Phillips (Christopher Eccleston).
La serie nos dice que las estructuras de control y abuso son cíclicas. Sam no destruyó la secta; simplemente la decapitó para ponerse él a la cabeza. El sociópata manipulador ha encontrado el lugar perfecto para ejercer su control sobre cientos de personas con total impunidad. La última imagen es la de Sam mirando a cámara con una sonrisa desquiciada, confirmando que el ciclo de horror vuelve a empezar.